Auspiciado por el Ministerio de Cultura de la Nación

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<Segovia 2007>

Los integrantes de la organización Sacham, junto con la Fundación Niwok, desarrollaron “Talleres de Formadores Musicales” dirigidos por el maestro Sergio Aschero y la profesora Mirta Karp, a partir de los cuales jóvenes wichí compusieron cánones y canciones en lengua materna aplicando el Sistema Numerofonía de Aschero desde 2003 en la localidad de El Potrillo, departamento Ramón Lista, provincia de Formosa. Luego de las primeras obras, crearon un cancionero en lengua wichí y conformaron el coro Sacham.

Este libro digital recopila las experiencias, los cantos y las obras del cancionero que se fueron generando en el proceso, como así también la teoría que fundamenta el sistema de Numerofonía. Tiene como propósitos dotar de un recurso didáctico a docentes que trabajan en la Modalidad de Educación Intercultural Bilingüe (EIB) y a personas interesadas en conocer otros tipos de expresiones musicales, y contribuir a la creación de nuevos repertorios musicales propios de las comunidades indígenas, para la recuperación, valoración y promoción de su cultura musical.

Osvaldo Segovia, director del libro digital y miembro de la organización Sacham, opinó al respecto: “La religión tradicional fue una de las más atacadas en la cultura wichí de la zona. Los pueblos indígenas pasan por distintos procesos, procesos de aculturación o de asimilación de otra cultura. En el caso de las comunidades mapuches, lo que se perdió fue la lengua y las costumbres pero se conservaron los ritos y aquellas cuestiones relacionadas con su religión tradicional. En cambio los y las wichí, si bien mantenemos nuestra lengua y nuestras costumbres, perdimos lo más sagrado, nuestra religiosidad, vinculada a la expresión del canto, la danza y los instrumentos musicales.

No podemos cantar lo sagrado tal cual fue en el pasado. No podemos llevarlo a los escenarios públicos porque fueron prácticas muy especiales, en momentos especiales, con personas especiales. Y cuando se lleva lo propio a los escenarios, pierde su religiosidad. Suena muy artístico pero no tiene sentido desde el ser como indígena. […] Buscamos ahora, para sentir nuestra identidad, la forma de crear o componer una música que tenga letra en nuestra lengua, que el ritmo y el canto sean auténticos, no del otro, y que hable de lo que no podemos decir, por ejemplo sobre qué sentimos de la naturaleza, del monte, de la vida.”

 

El libro fue realizado con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a través del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas); el Fondo Nacional de las Artes; el PRODERNEA; el Gobierno de la Provincia de Formosa, a través de la Subsecretaría de Cultura, gestionado ante el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales); la Fundación Gran Chaco y la Fundación Niwok.

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